jueves, 7 de agosto de 2008




Incertidumbres salidas como un rayo desde lo más profundo de la tierra,
que nos enceguecen dejándonos sin vida.
Se nos cae la vida a pedazos y seguimos con nuestros esquemas mentales,
por miedo al miedo,
por miedo a "morir" y renacer de lo divino.

Todo se vuelve imperecedero con la mirada correcta.
Todo se vuelve hermoso con los salvavidas divinos.
Todo se vuelve confuso con nuestra ignorancia supina.

Pero de alguna forma traspasamos la barrera,
de alguna manera abandonamos el personaje que construimos
y comenzamos a vivir.

"...lo desconocido es inherente a la realidad sensible y que si a esa realidad la desembarazamos
del lastre de los hábitos e ideas preconcebidas, encontramos en ella la vibración de lo maravilloso."



2 comentarios:

Camila Gàlvez dijo...

Todo es incertidumbre al fin y al cabo.

Y romper los esquemas es difícil, dicen que los obsesivos viven más años, pero qué años...

Intentar romperlos es inútil si no están listos para romperse.

Se romperán sólos, a su debido tiempo.

Y no tenemos miedo a ser vulnerados porque sabemos que lo seremos.

Tenemos miedo a tener la calidad de vulnerables.

Y no tener red donde caer.

Y si el dolor de caer es insoportable...
La alegria de levantarse solo es inigualable.

Y si alguien te toma la mano, te das cuenta que el mundo sigue queriendo que te levantes.

Camila Gàlvez dijo...

Tengo miedo. Pero ya no tengo miedo de tener miedo. Gracias.